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Malaquías 3:10
"Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. "

  abimael rodriguez  DIEZMOS

I. Idiomas:
A. Hebreo:
1. Asár Raíz primitiva, acumular; pero usado solo como denominador de asará = diez; dar el diezmo, es decir tomar o dar una decima parte; los diferentes significados son décimo, diezmar, diezmo.

2. Maasér; Maasár; Maasrá la raíz viene de Asár (explicado anteriormente), significan décimo especificamente diezmo.

B. Griego:
1. Apodekatóo proviene de dos palabras: 1ro Apó = fuera o lejos (eso es si está sola la palabra), como prefijo por lo general denota separación, partid, cesación, terminación, reversión, etc. 2da dekatóo significa diezmo, es decir dar o tomar una décima.

2. Dekáth es en voz femenina de dékatos (más adelante explicaremos esta). Dekáth significa décimo, es decir como en porcentaje o diezmo.

3. Dékatos proviene de la palabra Déka = diez. Dékatos significa décimo.

II. Definición:

Es la décima parte de las entradas o ganancias brutas, dedicada a Dios para fines religiosos y como expresión de adoración a Él.

III. Introducción:

En este estudio quisieramos dar una explicación del diezmo. Esto lo haremos cronológicamente de acuerdo como está escrito en la Biblia. Explicaremos el pasaje y veremos como es que se debe practicar el diezmo, si es que queremos hacerlo y si lo queremos hacer como está en la Biblia.

IV. Contenido
A. El primer pasaje lo encontramos en Génesis 14:20
1. Se revelan dos cosas:
a. Abraham dio el diezmo de todo.
b. Se lo dio al sacerdote del Dios Altísimo.

2. Con esto podemos ver que el diezmo se debe dar de todo. Muchos piensan que se debe dar del neto, pero la Biblia no enseña eso. Siempre declara que es de todo. Otros dicen que lo dan del neto para luego dar del retiro. Pero hay que hacerse la pregunta que si ¿podré darle completo al Señor despues que me retire? ¿No sería mejor saldar todo desde el momento que lo recibo?

3. Otra cosa que se revela es que ¿donde debo llevar el diezmo? Aunque más adelante a Israel se le instruye cómo hacerlo, pero Abraham ya lo había hecho como Dios quiere que se haga. El diezmo hay que darlo en la Iglesia. El diezmo no es para darselo a los pobres, ni ningun otro lugar. Esto se debe dar a quién Dios ordenó dárselo, el que está a cargo de llevar el dinero en la Iglesia. Sea el pastor o la organización establecida en la Iglesia de llevar las ofrendas.

B. El segundo pasaje repite lo antes dicho con respecto a que debo darlo de todo (Génesis 28:22)

C. El tercer pasaje lo vemos cuando Dios le está dando la instrucción al pueblo de Israel. (Levítico 27:30-33).
1. Se nos revela:
a. El diezmo le pertenece al Señor
b. El querer usar parte del diezmo al devolverlo qué debía hacer.
c. El diezmo del ganado como debía darlo.

2. Debo entender que un 10% de todo no me pertenece, sino que le pertenece a Dios y debemos actuar con ese diezmo como Él exige porque es de Él. El 90% el Señor me lo permite tener pero aun así Dios demandará de como administré ese 90%.

3. Con respecto al segundo punto, si yo deseara usar parte del diezmo o el diezmo completo, cuando lo devuelva tengo que dar lo que tome prestado más el 20% , ejemplo:
a. Si el diezmo es de $100 y lo tomo completo cuando lo vaya a devolver debo entregar los $100 más el 20% de este 100 x .20 = $20. En total tengo que devolver $120.
b. El diezmo consiste de $100 y lo que tome prestado fue $30, cuando lo devuelva tengo que dar los $30 más el 20% de este, o sea 30 x .20 = $6, en total debo devolver $36 y claro está los $70 que faltan. El 20% es de lo que yo tome prestado. Si tome prestado todo pues el 20% es de todo, si tome prestado parte, el 20% es de la parte que tome prestado.

4. El tercer punto nos dice que uno de cada diez animales del ganado (a esto es lo que se refiere lo de de todo lo que pase bajo la vara Levítico 27:32) va a ser consagrado al Señor. Pero bajo este punto hay una regla más. Al Israelita separar el primero de cada 10 del ganado como diezmo, quisiera cambiarlo, ya sea porque considere que el animal está en malas condiciones y quisiera dar uno que piensa que es mejor, o todo lo contrario desea cambiar por uno que es bueno (o malo) pero no como aquel, Dios les dice que al hacer eso tanto el que se separó al principio como el que desea cambiar pertenecerán al Señor y después no se puede rescatar ninguno de los animales. Esto lo hace el Señor para enseñarle a Su pueblo a no hacer acepción.

D. El siguiente pasaje que habla del diezmo nos aclara más sobre el punto de a quién debo entregarlo (Números 18:21-32).
1. En este pasaje vemos:
a. Entre los Israelitas el diezmo era para la tribu de Leví, la tribu que trabajaba para el Señor.
b. Qué debían hacer los Levitas al recibir el diezmo.

2. El primer punto nos dice a quien debo darle el diezmo. En este punto, que habiamos discutido anteriormente, solo quisiera añadir que aquí nos enseña que no es en cualquier lugar que yo debo entregar el diezmo. Debo dar el diezmo en donde Dios me haya llamado a estar, o sea debo darlo donde Dios me estableció. Hay casos en que la persona o personas encargadas de llevar el diezmo o las ofrendas lo administran mal o sustraen de él, ¿qué debo hacer en estos casos? ¿Debo dar el diezmo en otro lugar o debo aguantarlo hasta que se arregle la situación? En primer lugar debo estar consiente que el diezmo no me pertenece, sino que es del Señor, esto nos da a entender que debo actuar como Dios nos enseña en Su Palabra. En segundo lugar Dios siempre mandó en Su palabra a dar el diezmo en el lugar donde Él nos señaló, en otras palabras donde Él nos mandó o nos llamó a estar. En tercer lugar en este mismo capítulo más adelante nos enseña que una vez que yo entregue el diezmo a las personas encargadas mi responsabilidad de lo que se haga con el diezmo cae sobre la persona o personas que lo administran. A la vez esta persona o personas darán cuenta al Señor. En conclusión debo dar el diezmo hasta que, si está en la voluntad de Él, Dios me lleve a otro lugar y me establezca ahí, y en ese lugar daré el diezmo. En casos extremos tenemos que pasarlos por la Palabra, ejemplo: que la persona que da el diezmo se entera de que lo usan para comprar drogas o armas, pues logicamente primero buscar un lugar donde establecerme y dar el diezmo en ese lugar, todo consultando a Dios donde debo establecerme.

3. El segundo punto le habla a los que adminstran los diezmos. En este caso a los Levitas. Aquí hay varios puntos:
a. Una vez que los Levitas reciban los diezmos (sin contar a los sacerdotes) y se repartieran entre ellos el diezmo, tienen que sacar el diezmo de los diezmos.
b. Este diezmo de los diezmos se le tenía que entregar a los sacerdotes.
c. El diezmo de los diezmos tiene que ser de lo mejor.
d. Luego de ofrecer el diezmo de los diezmos tanto el levita como su familia podrán comer de lo que sobra del diezmo (o sea el 90%) y no moriran, si lo hacen en el orden en que Dios lo estableció. El levita recibe el diezmo, separa el diezmo de los diezmos y de lo mejor, luego lo entrega y despues puede comerlo.

E. El siguiente pasaje repite lo mencionado anteriormente de entregar el diezmo en el lugar que Dios te mande (Deuteronomio 12:5-6, 11, 17-18).

F. En Deuteronomio 14:22-29 nos habla de un diezmo diferente que tenía que sacar el Israelita.
1. Este pasaje nos dice que:
a. Tenían que separar un diezmo diferente cada año.
b. Tenían que traerlo a la tierra que Dios indicaba.
c. Cada tres años tenían que separar este mismo diezmo pero con otro fin.

2. A parte del diezmo que se tenía que entregar a los levitas, el Israelita tenía que separar otro diezmo. Esto es con el próposito de que aprendan a temer a Jehová todos los días, en otras palabras que se recordarán de que todo lo que tienen es por la misericordia del Señor.

3. Debían llevar el diezmo a la tierra que Dios indicó, en el caso de Israel en Jerusalén. Dios teniendo en cuenta de que unos vivirían cerca y otros lejos, establece unas reglas. Al que esta cerca le dice que va a separar el diezmo y se lo va a llevar a Jerusalén y se lo comerá allí con su familia luego que terminara podría regresar a su tierra. Al que estuviera lejos le dice que separe el diezmo, luego lo venda, que guarde el dinero y que vaya a Jerusalén, luego con ese dinero compraría lo que quisiera para luego comerselo con su familia, luego que terminara se podía ir a su tierra.

4. Dios vuelve a recordar al Israelita de que no desampararía al Levita, pero añade y le recuerda al Israelita no desamparar al huerfano, a la viuda y al extrangero. Dios les dice eso primero porque el levita no tiene heredad como las demás tribus de Israel, a la viuda porque la fuente donde obtenía los alimentos había muerto y por eso el sustento, también el cariño de una familia, al huerfano primero era en lo que se desarrollaba para trabajar pues lo sustentaban y segundo como forma de suplir la necesidad del cariño de una familia, al extrangero por la necesidad de alimento y también era la forma de ganarse la amistad y asi poder llevar sus enseñanzas a ellos. Que hermoso como el Señor hacia y hace las cosas. ¡Cuanto tenemos que aprender de estas enseñanzas!

5. Esto se hacia cada 3 años, claro en cada periodo sabático. En el año tercero y sexto se separaban para el levita, la viuda, el huerfano y el extrangero. Ver ilustración de abajo:

Periodo sabático:

Primer año Separaban el primero y segundo diezmo y lo guardaban.

Segundo año Separaban el primero y segundo diezmo y lo guardaban.

Tercer año Separaban el primero y segundo diezmo y guardaban el segundo para el levita, la viuda, el huerfano y el extrangero. Al final de este año entregaban el primer diezmo de los dos años anteriores y del tercero. Al final de este año iban a la tierra de Jerusalén y se comían el segundo diezmo de los dos años anteriores. Luego regresaban y con el transcurso del tiempo mientras un levita o viuda o huerfano o extrangero pasaba lo traían a su casa y allí los alimentaban del segundo diezmo guardado en este año.

Cuarto año Separaban el primero y segundo diezmo y lo guardaban.

Quinto año Separaban el primero y segundo diezmo y lo guardaban.

Sexto año Separaban el primero y segundo diezmo y guardaban el segundo para el levita, la viuda, el huerfano y el extrangero. Al final de este año entregaban el primer diezmo de los dos años anteriores y del sexto. Al final de este año iban a la tierra de Jerusalén y se comían el segundo diezmo de los dos años anteriores. Luego regresaban y con el transcurso del tiempo mientras un levita o viuda o huerfano o extrangero pasaba lo traían a su casa y allí los alimentaban del segundo diezmo guardado en este año.

Septimo año Año sabático, año en el que se reposaba la tierra, ya que en el año sexto Dios multiplicaba para sostener a las personas en el año sexto, en el septimo y para sostenerlos al siguiente en lo que la tierra producía la cosecha.

Y se volvía a repetir esto una y otra vez. Todo esto con la promesa de que Dios los bendeciría en toda obra que sus manos hicieran.

G. En Deuteronomio 26 nos dice:
1. El pueblo de Israel cuando llegara a la tierra prometida tenía que sacar algo similar a un diezmo cada año.

2. En el diezmo que se da cada tres años tenían que decir una oración.

3. Al pueblo de Israel el Señor le ordenó que cuando entrara y conquistara la tierra prometida y habitare en ella, sacare las primicias (ver Deuteronomio 8:8 para saber de que eran las primicias) de los frutos y las entregare al sacerdote que hubo en ese
momento y que luego diria una oración en voz alta, esto es con el propósito de glorificar al Señor por lo que hizo con ellos. Esto es un tipo de diezmo (no es diezmo como tal porque no es el 10%, es solamente las primicias) porque es similar al propósito de los diezmos, esto es dedicarselos al Señor. El Israelita tenía que entregar estas primicias todos los años.

4. Todos los diezmos se daban al final de cada tres años (con excepción de lo anterior ya que este no es diezmo, es solamente las primicias). El Israelita separaba de todo una quinta parte como diezmo. Cada año debía separar el 20% y guardarlo hasta que se cumpliera tres años, de ese periodo sabático. Ver ilustración F-5.

5. Luego de haber hecho esto decían una oración. Esta oración era en voz baja, porque era con el propósito de decirla delante de Jehová, era como un tipo de autoacusación. El comentario de Mathew Henry nos dice:

“I...., habían de formular una pública confesión de haber llevado a cabo lo que estaba preceptuado por la ley (Deuteronomio 26:13-14). 1. Proclamando que no había retenido para sí nada de lo sagrado (v.13)...2. Asi quedaba manifestado que los pobres, en particular los ministros de Dios, los extrangeros, las viudas y los huerfanos, habían tenido su parte, conforme al mandamiento. 3. Que nada absolutamente de este diezmo había sido empleado en ningúun uso profano; mucho menos, en ningún uso pecaminoso. Dicen los judíos que esta protesta de integridad por parte de los que daban el diezmo había de formularse en voz baja, ya que comportaba el carácter de una autoacusación, mientras que la anterior confesión (la que se muestra en Deuteronomio 26:3-10) de la bondad de Dios había de hacerse en voz alta para glorificarla a Jehová. 4. Que no habían comido del segundo diezmo durante el luto (literalmente como un enlutado v.14) puesto que este segundo diezmo había de comerse con alegría (Deuteronomio 14:26). 5. Que nada de ello se había ofrecido a los muertos, lo cual podría entederse de varias maneras, según las diversas exégesis rabínicas: unos piensan que se trata de usar parte del dinero del segundo diezmo para comprar un ataud o rapas para amortajar a un difunto, o para comer en la casa del duelo; otros, que se refiere a la costumbre que tenían los egipcios de colocar alimentos en las tumbas; otros, a la reprobable práctica de ofrecer sacrificios a los espíritus de los difuntos para hacerlos propicios hacia los supervivientes. El culto a los muertos es opuesto al Espíritu y a la letra de la Ley (Deuteronomio 18:11; Salmo 106:28) 6. El que no se atrevía a hacer esta pública y solemne confesión había de ofrecer sacrificio por la culpa, conforme a Levítico 5:15. II. A esta solemne protesta habían de añadir una solemne oración (v.15) no precisamente por ellos mismo, sino por el pueblo de Dios...."

H. En 1 Samuel 8:15,17 nos habla de un diezmo que no se dedicará a Jehová, sino un diezmo profetizado por Samuel que exigiría el rey que pusieran.

I. En 2 Crónicas 31:2-21 se ven varias enseñanzas.
1. Estas son:
a. Se reestablece la ley del diezmo.
b. Se ve la disposición de los Israelistas al dar el diezmo.
c. Se ve como organizaron a los levitas para trabajar con el diezmo y las ofrendas.
d. Se ve la recompenza del cielo.

2. En el gobierno que se estableció en el tiempo de Samuel, al pueblo escoger rey en vez de tener por rey a Dios, con el tiempo hubo reyes (la mayoria) que hicieron lo malo ante los ojos de Dios y no practicaban lo del diezmo, pero el rey en este pasaje, Ezequias, volvió a establecer el diezmo.

3. El pueblo de Israel al escuchar el edicto, trajo las primicias y los diezmos de todo. Hay una enseñanza preciosa y es que el pueblo de Israel trajo todo esto con una buena disposición. Tan fuerte fue la disposición que duró 4 meses el traer los diezmos y las primicias.

4. Se organizó a los levitas para trabajar con el diezmo y las ofrendas voluntarias. Se repartia el dinero entre los levitas de acuerdo al grupo de familia. Se repartia el diezmo desde la edad de tres años en adelante. Se repartía a los que trabajaban en la casa de Dios, como también los que estaban en sus casas que no podían ir a Jerusalén, pero se quedaban enseñando la ley. La Nueva Versión Internacional lo explica de esta forma:

“Ezequías ordenó entonces que preparan unos depósitos en el templo del Señor, y así lo hicieron. Y todos llevaron fielmente las ofrendas, los diezmos y los dones consagrados. El encargado de administrar todo esto era el levita Conanías, y su hermano Simí le ayudaba. El rey Ezequías y Azarías, que administraba el templo de Dios, nombraron como inspectores a Jehiel, Azazías, Najat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaías, y los pusieron bajo las órdenes de Conanías y su hermano Simí. El levita Coré hijo de Imná, guardián de la puerta oriental, estaba encargado de las ofrendas voluntarias que se hacían al Señor, y de distribuir las ofrendas del Señor y los dones consagrados. Bajo sus órdenes estaba Edén, Minjamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías. Éstos se hallaban en las ciudades de los sacerdotes y según sus turnos, distribuían fielmente las ofrendas entre sus compañeros, grandes y pequeños. Se distribuían entre los varones de tres años para arriba que estuvieran inscritos en el registro genealógico y que prestaran diariamente sus servicios en el templo del Señor, según sus respetivos turnos y oficios. A los saerdotes se les registraba de acuerdo con sus familias patriarcales, y a los levitas mayores de veinte años, de acuerdo con sus oficios y turnos. En el registro se incluían los niños pequeños, las mujeres, los hijos y las hijas, es decir, todo el grupo, ya que se mantenían fielmente consagrados. Además, en todas las ciudades había personas encargadas de repartir las porciones entre los sacerdotes descendientes de Aarón, y entre los levitas que estaban inscritos en el registro y que vivían en las aldeas de sus ciudades.”

5. Al Señor ver que se estaba cumpliendo Su Palabra y que se estaba haciendo lo recto ante sus ojos, prosperó el reinado de Ezequías, todo esto porque Ezequías lo hizo de todo corazón (con anhelo de cumplir).

J. Los próximos pasajes nos habla de como el pueblo de Israel, después del cautiverio, restableció la práctica del diezmo.
Nehemías 10:37-38; 12:44; 13:5,12.
1. De estos pasajes llama la atención lo que nos indica Nehemías 12:44b “porque era grande el gozo de Judá con respecto a
los sacerdotes y levitas que servían.” Esta expresión encierra una gran enseñanza. El pueblo de Israel daba el diezmo teniendo conciente de que:
a. Era dedicado a Dios.
b. Era como compensación por el servicio que daban los Levitas y sacerdotes.Ellos tenían bien consiente eso y este pasaje nos demuestra que lo hacian con mucho gozo por el servicio que daban los sacerdotes y levitas. Esta enseñanza debemos aprenderla, que cuando demos los diezmos lo hagamos con mucho gozo,
c. Porque es dedicado a Dios.
d. Porque es como compensación por el servicio que nos brinda el pastor (o pastora).

Sabemos que hay personas que son negligentes, pero también hay personas que hacen un trabajo digno de admirar, aún asi Dios no es negligente y por tal motivo debemos aún traer los diezmos con mucho gozo ya que se dedica a Él.

K. El pasaje de Amós 4:4 nos demuestra que no todos los diezmos son aceptables ante el Señor. Este pasaje es irónico. Lo que el profeta quiere decirle al pueblo de Israel es que ellos creen que porque practicaron su religión, aún llevando una vida desagradable ante Dios, eso haría de ellos una vida pura y santa. Pero el profeta les quiere demostrar que en la actitud que ellos se encuentran, esa ofrenda no es aceptable ante Dios. Dios es santo y demanda que llevemos una vida agradable ante Él. Al hacer eso esta ofrenda será agradable ante los ojos de Dios.

L. El próximo pasaje es el más famoso Malaquías 3:8-10.
1. Este pasaje nos enseña:
a. Que al Israelita no dar el diezmo, le estaba robando a Dios.
b. Que hay recompensa por dar el diezmo.

2. Cuando el Israelita no daba el diezmo, le estaba robando a Dios. En la ley estaba establecido que el Israelita tenía que dar el diezmo como ofrenda para el Señor y como compensación al Sacerdote y Levita. Al no darlos le estaría haciendo un daño al Levita y Sacerdote porque ellos se sostenían de eso. Por tal motivo Dios le dasagrada esa acción.

3. Dios mismo promete que aquella persona que dé el diezmo el Señor abrirá las ventanas de los cielos y derramaría bendición hasta que sobreabunde. Cuando yo doy los diezmos yo debo presentar esta promesa al Señor, no porque Dios se haya olvidado de ella, sino porque así demostramos que estamos al tanto de las promesas de Él y que deseamos esas promesas.

M. En Mateos 23:23; Lucas 11:42; 18:12 nos dan unos ejemplos de unas personas que dan los diezmos pero para el Señor no es agradable.

N. Los últimos pasajes lo encontramos en Hebreos 7.2-10 que nos habla de una tipología de Melquisedec con Cristo. Usando el ejemplo de los diezmos el autor a los hebreos demuestra que el sacerdocio de Melquisedec es mayor que el de la tribu de Leví.

V. Enseñanzas adicionales acerca de los diezmos.
A. Aunque en el Nuevo Testamento carece del mandato acerca de los diezmos, sí hay enseñanzas con respecto al apoyo financiero de aquellos que son líderes en nuestra Iglesia. Jesús nos dice en Lucas 10:7 que “el obrero es digno de su salario” Este pasaje nos demuestra que los obreros que se refieren son aquellos que son enviados a la mies y estos deben ser apoyados en forma financiera, por el trabajo que desempeñan. Pablo en las epístolas trae también esta enseñanza (1 Corintios 9:14; 1 Timoteo 5:17-18). Al obrero Jesús manda que no abuse (Lucas 10:1-7). Pablo también le dice al obrero que debe hacer su labor recibiendo apoyo financiero o no recibiendolo (1 Corintios 9:15-18).

B. Otra enseñanza es que yo debo dar al Señor el diezmo de todo. De mi vida diaria y personal debo dar al Señor un diezmo. Al día debo dedicarle a Dios 2 horas y 24 minutos (Un día tiene 1440 minutos, se multiplica por 0.10 que es el 10% y esto da 144 minutos que son 2 horas y 24 minutos). Como la Biblia nos enseña que si tomo prestado algo del diezmo debo dar el 20% de los que tome prestado pues así debo practicarlo al yo no poder cumplir con el Señor este diezmo diario cuando vaya a reponer debo añadir el 20% del tiempo que tomé prestado. La Biblia nos enseña que al yo cumplir con esto Dios derramará bendición sobre nosotros hasta que sobreabunde.

C. Si quiero practicar el diezmo la Biblia nos enseña que el diezmo es dedicado a Dios y que tengo que hacerlo como Él me manda a actuar con el diezmo. Si una persona tuviere en el pensamiento que va a usar el diezmo para darselo a los pobres, la Biblia rechaza tal acción. Lo que nos enseña las Escrituras es que hay que llevarlo al lugar designado por Dios, en el lugar donde Dios ha establecido a la persona para recibir las enseñanzas de la Biblia. Pero si la persona quisiera dar a los pobres por tal motivo Dios enseña en Su Palabra que separe un segundo diezmo y que este lo use para los pobres. La Biblia misma indica que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron,...” Romanos 15:4.

D. Los diezmo también se pueden usar para el levantamiento de un templo, como también para los gastos que se dan en un templo, tales como:
1. El recibo del agua
2. El recibo de la energia electrica
3. El recibo del teléfono
4. Pagar prestamos, etc.

Ahora hay una pregunta que todo el mundo se hace “si yo no doy el diezmo ¿me quitará la salvación?”. Esta pregunta la podemos responder viendo el transcurso del diezmo. Vemos que el diezmo se estableció como requisito en la ley. Cuando Malaquías dice que le habían robado a Dios, esto era porque se estableció como requisito en la ley, para ayudar a los levitas que a la vez estos servían a Dios. Vemos también que antes de la ley, el diezmo, se practicaba, pero no era en forma obligatoria. Por ejemplo vemos que Abraham quiso dar el diezmo a Melquisedec, vemos también que Jacob quiso dar el diezmo de todo a Dios, como un compromiso.

Como dijimos anteriormente hay escaces de la enseñanza del diezmo en el Nuevo Testamento. No estamos diciendo que no haya mención del diezmo, sino que hay escaces en cuanto a la enseñanza de dar el diezmo como requisito. Viendo esto podemos concluir por la Biblia que el diezmo no es requisito de la salvación. Si uno estudiare la doctrina de la salvación vería que para ser salvo necesito que haya compungimiento, arrepentimiento, limpieza de pecado a través de la sangre de Jesucristo y evitar tener el pecado como una práctica, etc. Pero en todo esto no vamos a ver el diezmo como parte de esta doctrina. Ahora también hay otra situación como mencionamos en el primer punto, el obrero es digno de su salario. El obrero se refiere a aquella persona que es enviada a la mies. Si yo sé para que es usado el diezmo y lo necesita la Iglesia y no lo doy como forma de castigar a las personas que se le dan el diezmo, esto puede afectar la salvación porque 1 Juan 3 nos enseña que no estoy actuando en amor y esto afecta la salvación.

Ahora, otra pregunta que nos formulamos es “y si el diezmo no es tan necesario en la Iglesia ¿tengo que darlo?”. Habiamos dicho que la doctrina de la salvación no hay mención del diezmo y podemos ver que dar el diezmo o no darlo no afecta a la salvación si es que no lo uso como un medio punitivo (como castigo). Pero sí hay que entender algo y es que las bendiciones de Dios están condicionadas. Para yo recibir bendición de Dios yo debo ser de bendición a otro. Dios promete que derramará bendición hasta que sobreabunde si yo doy el diezmo. Es cierto que esta promesa es hecha en el Antiguo Testamento pero Dios en esta vez se compromete a cumplir algo que no había establecido en la ley. Es verdad que vemos ejemplos de que Israel al volver a establecer el diezmo el Señor lo bendice en gran manera como el caso de 2 Crónicas 21. Pero no vemos que Dios se haya comprometido en la ley de que si daban el diezmo los bendeciría, sabemos por deducción que Dios lo hará pero Dios se compromete a dar bendición si yo doy el diezmo en Malaquías, tiempo despues de haber establecido el diezmo en la ley. Por tal motivo esta promesa se extiende para este tiempo. Así que dar el diezmo es una forma para adquirir bendición de Dios en la tierra como también se extiende hasta la era eterna. También debemos recordar que Dios se compromete a Su palabra y que cumple su palabra como Él lo dijo. Así que no debe ser gravoso para nosotros el dar el diezmo. Sino practicar el diezmo como una forma de agradecimiento.

A Dios sea la Gloria Siempre

Abimael Rodriguez
  Casimiro Vargas  “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” MALAQUIAS 3:10

Sé que los diezmos son de Dios, pero en mi opinión, este pasaje de Malaquías ha sido bastante manipulado, y hasta utilizado en beneficio propio y para promover más las ideas propias o que convienen a cierta denominación o grupo, que las que la palabra de Dios realmente expresa.

Es cierto que ahí dice que se debe diezmar (lo cual efectivamente es nuestra obligación hacer), pero entonces, lo mínimo que responsablemente debemos hacer es buscar a que se refiere la palabra de Dios cuando dice “Diezmar”. Qué quiere decir diezmar? Cómo se diezma?

Pues aplicando el principio de que la Biblia se interpreta a si misma, debemos buscar la respuesta en la Biblia misma.

Si vamos a Deuteronomio 14:22 encontramos otro pasaje bíblico que también ha sido algo manipulado. Dicho versículo dice:
“Indefectiblemente diezmaras todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año”

Leído este último pasaje, no nos queda duda de que es correcto que debemos diezmar y de hecho, este versículo es uno de los más utilizados para justificar esta obligación.

El problema es que, se cita y lee este versículo 22, pero no se leen los siguientes versículos, los cuales son precisamente los que indican como es que se diezmaba. Permítaseme transcribir dichos versículos a continuación (Que mejor que dejar que la palabra se explique así misma):

“22. Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.
23. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.
24. Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,
25. entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
26. y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.
27. Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.
28. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
29. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.”

Si prestamos especial atención a los versículos del 27 al 29, podremos ver como ellos son en realidad algo así como versículos paralelos a Malaquías 3: 10. Obsérvese que en esos versículos 27 a 29 se dispone que cada tres años (el año del diezmo), éstos debían traerse a las ciudadades para que fueran almacenados ahí, con el objeto de que de ahí se alimentaran y fueran saciados los levitas, huérfanos y viudas. (Es decir, lo era para que los pobres y necesitados pudieran saciarse).

Es por esto que en Malaquías se habla de “Alfolí”, no de “templo” ni de “canasta de ofrendas” como algunos han querido hacer creer.

El Diccionario de la Real Academia Española define ALFOLI como "Granero o depósito; Almacén de la Sal."

Entonces, cuando Malaquías 3:10 habla de Alfolí, en realidad se refiere al granero que había en las ciudades y donde se depositaban los diezmos de cada tres años con el objeto de que se ahí se abastecieran los pobres. Es por eso precisamente que la misma palabra de Malaquías agrega: “Y halla alimento en mi casa”.

Y cuando la profecía en Malaquías dice: “y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”, lo que hace en realidad es reiterar la promesa hecha en Deuteronomio 14:29, (y en Deuteronomio 26:15) donde dice:

”Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.”

Es decir, la promesa de Malaquías 3:10 se refiere a la recompensa que recibirán los que ayudan al prójimo. (Es decir, es una promesa a los que cumplen el segundo mandamiento de amar al prójimo).

Recordemos que el Antiguo Pacto es sólo sombra o imagen imperfecta de lo que había de venir. (Hebreos 10:1)

Cuando a Jesús se le preguntó cuál era el mayor de los mandamientos, indicó que El primero y más grande mandamiento lo era el Amar a Dios; sin embargo, de seguido indico “Y el segundo es semejante. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos Mandamientos se cumple toda la ley y los profetas.” Ambos mandamientos están muy relacionados porque realmente la única forma en que podemos amar a Dios lo es a través del amor al prójimo. Por eso dice la palabra que si alguién dice que ama a Dios, a quien no puede ver y no ama a su prójimo, a quien se vé, es mentiroso.

Por esto mismo Jesús indica en Mateo 25:31-46, que cuando el venga (con todos sus ángeles), separará a las ovejas de los cabritos; los primeros irán al cielo porque le dieron de comer, vistieron y visitaron a Jesús y los segundos irán al infierno porque no le dieron de comer, ni vistieron, ni visitaron a Jesús. Cuando éstos reclamen que nunca hicieron tal cosa, lo que Jesús contestará es:

“De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.”

Es decir, Jesús claramente indica aquí que, en cuando se le dé al prójimo, se le está dando al mismo Jesús.

Es aquí entonces en donde se nos empieza a aclarar la imagen imperfecta que era el Antiguo Testamento y empezamos a comprender como es la realidad de la gracia y el nuevo pacto. Cuando en el Antiguo Testamento se le daban los diezmos al prójimo en necesidad, en realidad se le estaban dando a Jesús y él lo reconocerá en el Juicio Final.

Es por esto que en Hebreos 7:8 se dice “Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.” Aquí se nos está confrontando el antiguo pacto con el nuevo pacto. (Basta leer el capítulo completo para ver que en estos capítulos, el Espíritu Santo está mostrando las diferencias entre el nuevo y el viejo pacto; todo se trata de confrontar las diferencias entre ambos pactos). En el viejo pacto, recibían los diezmos hombres mortales, “los sacerdotes”, pero en el nuevo pacto los recibe Jesús directamente; y cómo los recibe?, pues a través del amor al prójimo y de ayudarle a éste en sus necesidades. Sea, de darle al pobre y necesitado.

Es precisamente por este motivo que en todo el nuevo testamento, después de la muerte de Jesús (sea, cuando realmente empieza el nuevo pacto), ya no se vuelve hablar de la palabra Diezmos en absoluto, sino que ahora se habla de las ofrendas para los pobres y de hecho es tanta la importancia del proveer a los pobres, que la Iglesia se organiza con diáconos para dar abasto con el trabajo que ello demandaba. La Iglesia, con una manifestación especial de llenura del Espíritu Santo en ese momento (en los días posteriores al Pentecostés), claramente comprendió que se trataba de compartir los bienes materiales y ayudar al prójimo para cumplir el segundo mandamiento de amar al prójimo, con lo cual se llegaba entonces al primer mandamiento que era Amar a Dios con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra mente y todo nuestro corazón.

Esta explica porqué podemos decir que los diezmos aún están vigentes, pero no en la forma en que se ha dicho. Sea, los diezmos no son ya ni un diez por ciento exactamente (muchas veces lo son más, pues ahora ya se da no por obligación, sino por amor), ni tampoco lo son sólo para cauterizar nuestra conciencia entregándolos simplemente al líder espiritual, renunciando así a nuestro propio papel de sacerdotes (en que Cristo nos convirtió) y a nuestra obligación de dejarnos ser guiados por el Espíritu para saber a donde deben ir nuestros diezmos y creando con ello incluso a veces una especie de "megapoderes económicos" que exponen a nuestros líderes a la corrupción que ya hemos visto y tristemente comprobado que es capaz de generar el poder. Posiblemente Dios nos guiará a depositar parte de nuestros diezmos o incluso todos en una obra, Iglesia o Ministerio específico para promover un proyecto de extensión de la palabra (pues que más amor al prójimo que procurar que él conozca al Señor y pueda ser salvo), pero también nos podría guiar a poner parte de ellos en una ayuda al prójimo.

No olvidemos que la diferencia fundamental entre el antiguo pacto y el nuevo radica en la relación personal que ahora tenemos con Dios. Antes era sólo a través del Sacerdote o profeta que podíamos ser guiados para conocer la voluntad de Dios. Ahora, en el nuevo pacto, Jesús nos ha hecho reyes y sacerdotes y entonces es nuestra responsabilidad personal el buscar a Dios, estar en contacto con él y dejarnos ser guiados por el Espíritu. (Jeremías 31:33-34). Esto también se aplica a los diezmos. Así que no es correcto que renunciemos a ese deber, ni que lo deleguemos en otros.

Es triste ver como en gran parte de la Iglesia moderna más bien se han dedicado los diezmos a desarrollar megaproyectos que dan más honra y honor a la misma denominación o sus líderes que al Señor, o a alimentar la vanidad y poder propios, olvidándose casi completamente de la obra social de amor al prójimo, que es el derivado directo del verdadero gran mandamiento.

Casimiro Vargas
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